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Caballos y Animales de Granja:
Temas de Salud

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Emergencias Quirúrgicas de Oftalmología en Caballos

Términos Asociados:

Cirugía Ocular, Traumatismo Ocular

Resumen: 

Los caballos tienen una predisposición a sufrir lesiones en los ojos, el cráneo y las estructuras de tejidos blandos de la cabeza debido a sus condiciones de vida, su curiosidad y, en ocasiones, su conducta caprichosa y la ubicación prominente de los ojos a ambos lados de la cabeza. A continuación, se ofrecen ejemplos de emergencias que podrían requerir una evaluación inmediata por parte de su veterinario de atención primaria.  Dependiendo de la gravedad, su veterinario de atención primaria puede remitir al caballo a un cirujano veterinario certificado por el Colegio Estadounidense de Cirujanos Veterinarios (ACVS) para su posterior atención: 

  • Laceración del párpado superior/inferior
  • Enfermedades que afectan a la córnea
  • Úlcera en la córnea
  • Úlcera colagenolítica en la córnea
  • Perforación de la córnea y prolapso de iris
  • Laceración de la córnea
  • Fractura de la órbita del cráneo
  • Objeto extraño debajo del párpado, sobre la superficie de la córnea, debajo del tercer párpado o dentro del propio ojo
Manifestaciones Clínicas: 
  • Cambio en la orientación de las pestañas o párpados entrecerrados: Normalmente, las pestañas apuntan horizontalmente hacia un lado, pero con el dolor de ojo, las pestañas empezarán a apuntar verticalmente hacia el suelo y/o los ojos se mantienen fuertemente cerrados (figura 1).
  • Hinchazón de los párpados o facial: Las fracturas de la órbita pueden provocar hinchazón de los párpados, una forma anormal del cráneo, bolsillos de aire bajo la piel que crepitan al tocarlos, sangrado por la nariz y/o un aspecto protuberante del globo ocular. La fractura de la órbita puede provocar daños en el nervio que permite la visión y en la córnea, lo que genera la ulceración de la córnea o ceguera. Si no está seguro, es útil comparar con el otro lado de la cabeza (figura 2).
  • Aumento de la cantidad de secreciones del ojo (ya sean transparentes o densas y turbias) (figura 3).  También es posible que note que se reunirán más moscas alrededor de la secreción.
  • Opacidad o cambio de color de la córnea, que se puede volver roja, blanca, azul (figuras 4 y 5) o amarilla en parte o por completo.
  • La córnea puede estar blanca con una zona que parece que se está “derritiendo” (figura 6)
  • Aspecto de los vasos sanguíneos de la córnea (figura 7). La presencia de vasos sanguíneos en la córnea es anormal y es la respuesta curativa del ojo a un problema en la córnea de larga duración.
  • Ruptura (Perforación de la córnea y prolapso de iris):  Un orificio de grosor completo en la córnea puede tener su origen en un traumatismo en el ojo o la progresión de una úlcera colagenolítica en la córnea. Esto requiere una reparación quirúrgica de mergencia. Cuando se desarrolla un orificio de grosor completo en la córnea, el iris de color puede sobresalir por el defecto de la córnea, llenando el orificio con tejido (figuras 8a, 8b y 9).
  • Laceración de la córnea:  Puede ser no perforante (se extiende solo hasta una parte) o perforante (grosor completo) y ser el resultado de un traumatismo con un objeto romo o afilado. Las laceraciones perforantes (grosor completo) de la córnea son emergencias quirúrgicas.

Cuerpos extraños (metal, material de una planta, etc.): Puede encontrarse bajo los párpados, sobre la superficie de la córnea, bajo el tercer párpado o dentro del propio ojo La mayor parte de los cuerpos extraños afectan a la córnea a través de una irritación mecánica, que provoca una ulceración dolorosa de la córnea, o la punción de la córnea.etal, material vegetal, etc.): Puede estar debajo de los párpados, sobre la superficie de la córnea, debajo del tercer párpado o dentro del propio ojo. La mayor parte de los objetos extraños afectan a la córnea por irritación mecánica, que provoca una ulceración dolorosa de la córnea o la perforación de la córnea.

 
 
Diagnóstico: 

Es posible que el veterinario recomiende o realice algunos/todos los siguientes procedimientos:

  • Sedación, para permitir el bloqueo de los nervios locales o regionales o agentes anestésicos aplicados directamente a la superficie del ojo y el párpado para permitir el examen.  
  • Examen de los párpados, la córnea y estructuras más profundas del ojo (iris, cristalino y, si es posible, la retina) utilizando un equipo especializado.  
  • Evaluación de la ulceración de la córnea utilizando tintes especiales como la fluoresceína.   La ulceración generará una fluorescencia verde después de la aplicación (figura 10 y 11).
  • Evaluación de la distribución de la película lagrimal utilizando el tinte rosa de Bengala. Esta película se distribuye sobre la superficie de la córnea cada vez que cierra los párpados o parpadea. La alteración de la película lagrimal de la córnea predispone el ojo a sufrir complicaciones graves, incluida la infección con organismos fúngicos y la sequedad de la superficie del ojo.
  • Evaluación de la producción de película lagrimal utilizando una prueba lagrimal de Schirmer.
  • Se puede realizar un legrado de la córnea para realizar una citología, con el objetivo de analizar las células presentes (bacterias y/u hongos) y se puede utilizar un hisopado para realizar un cultivo y una prueba de sensibilidad, y determinar así si hay infección presente. Dependiendo del examen inicial; el veterinario puede realizar radiografías (figura 12) y/o ecografías (figura 13) para identificar fracturas y anomalías de las estructuras más profundas del cráneo/ojo.
Tratamiento: 

Tratamiento médico
El veterinario puede tratar y prescribir la administración diaria de algunos o todos los siguientes tipos de fármacos, dependiendo de lo que descubra en el examen. Estos tratamientos pueden administrarse directamente en el ojo o a través del sistema de lavado subpalpebral (un tubo insertado bajo el párpado que puede administrar medicamentos, figura 14).

  • Analgésicos/antiinflamatorios: Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos: por ejemplo Banamina (flunixina meglumina) o diclofenaco de uso tópico.
  • Dilatación de la pupila para reducir el espasmo del iris, que provoca dolor: por ejemplo, atropina.
  • Antibióticos y/o antifúngicos de uso tópico para tratar posibles infecciones bacterianas/fúngicas de la córnea.
  • Antibióticos sistémicos para tratar los párpados o el traumatismo circundante.
  • Anticolagenasa para detener los efectos de enzimas destructivas que dañan la córnea y producen el aspecto “derretido”. Por ejemplo: suero.

Tratamiento quirúrgico
Si el tratamiento médico no es suficiente o el daño es demasiado grave, se necesita normalmente anestesia general para cualquier tratamiento quirúrgico de la córnea.

  • Queratectomía superficial: Técnica para eliminar parte del grosor de una córnea anormal.
  • Injerto de colgajo conjuntival: Técnica que sutura una parte de la conjuntiva (tejido rosa que rodea al ojo) a la córnea para tratar las úlceras profundas de la córnea. Hacer esto envía sangre de inmediato a la zona dañada, para acelerar la cicatrización y aumentar la cantidad de medicamento que llega a la zona (figura 15).
  • Reparación de una laceración de la córnea con suturas muy pequeñas.
  • Retirada de cuerpos extraños de la córnea.
  • Se pueden utilizar suturas, hilos metálicos o placas óseas para tratar fracturas de la órbita ósea, con el objetivo de volver a alinear los fragmentos de hueso sano.  
    Puede ser necesaria una enucleación (extracción del ojo) en casos de traumatismo grave, en los que se haya perdido la visión, para aliviar rápidamente el dolor asociado con una infección intensa. Esto puede realizarse de pie con anestesia local o bajo anestesia general, dependiendo del caso individual.
  • Reparación de laceración del párpado: las laceraciones leves del párpado pueden repararse de pie; sin embargo, las reparaciones o revisiones importantes requieren habitualmente anestesia general.
Cuidado Posteriores y Evolución: 

El pronóstico para la visión después de una lesión ocular depende del tipo y la gravedad de la lesión y de si se proporciona un tratamiento adecuado.

  • Laceraciones del párpado: El pronóstico es bueno. Generalmente cicatrizan sin complicaciones, salvo que fracase la reparación a la hora de realinear el margen del párpado adecuadamente. Esto puede provocar que el párpado no pueda distribuir de forma adecuada la película lagrimal y una ulceración recurrente de la córnea.
  • Úlceras bacterianas y fúngicas: Tienen un pronóstico favorable de conservación del ojo y la visión si se identifican prematuramente y se inicia un tratamiento agresivo adecuado.  
  • Injertos conjuntivales y úlceras profundas de la córnea: El pronóstico va de bueno a reservado.  Con frecuencia dejan una cicatriz en la córnea, incluso con un tratamiento exitoso. Esto, sin embargo, no parece afectar a la visión en la mayor parte de los caballos.  
  • Perforación de la córnea secundaria a infección: El pronóstico es reservado si no se realiza una intervención quirúrgica inmediata. En muchos caballos, el globo ocular se cegará y encogerá después de la ruptura de una úlcera de la córnea, haciendo necesaria la retirada del ojo (enucleación) si no se realiza un tratamiento inmediato y agresivo.  
  • Perforación de la córnea asociada con traumatismo: El pronóstico es malo. Las que están asociadas con un traumatismo con un objeto romo tienen habitualmente un peor pronóstico que las asociadas con un traumatismo con un objeto afilado.
  • El traumatismo con un objeto romo provoca más hemorragia e inflamación dentro del ojo y es más probable que los caballos tengan otro daño en el interior del ojo.  
  • Las laceraciones cortas de la córnea (menos de 15 mm) tiene un mejor pronóstico para la visión con una reparación que los desgarros mayores o aquellos que se extiendan más allá de la unión de la córnea transparente y la esclerótica (parte blanca). Las laceraciones presentes durante más de dos semanas u ojos que contienen sangre, infección u otros tejidos dañados también tienen un pronóstico peor.
  • Extracción de cuerpo extraño: El pronóstico es habitualmente bueno, siempre que el material no haya penetrado profundamente en la córnea u otras estructuras externas del ojo.
  • Fracturas de la órbita ósea: Tienen un buen pronóstico para la visión, salvo que vayan acompañadas de un traumatismo en el ojo. En estos casos, el pronóstico depende de la enfermedad del propio ojo. También pueden quedar defectos estéticos si se ha producido un hundimiento de fragmentos de la fractura o pérdida de hueso.
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Emergencias Quirúrgicas de Oftalmología en Caballos
Cirugía Ocular
Traumatismo Ocular