Si la pata delantera de su mascota parece «torcida», «arqueada» o la pata apunta hacia fuera/hacia dentro, puede tener deformidad angular de las extremidades (DAE), que afecta en la mayoría de los casos al radio y al cúbito (los dos huesos del antebrazo) (véase la Figura 1).

La DAE es una afección en la que un hueso en crecimiento (normalmente el radio de la extremidad anterior) desarrolla una curva, ángulo o torsión anormal. La buena noticia es que con una planificación cuidadosa y las técnicas ortopédicas modernas, su mascota suele poder ser tratada de forma segura y precisa, y volver a una vida activa y cómoda. Este artículo se centra en las extremidades delanteras. Sin embargo, los principios de diagnóstico y tratamiento suelen aplicarse tanto a las extremidades delanteras como a las posteriores.
- La DAE puede ocurrir cuando una sola placa de crecimiento ósea se enferma y genera una reducción del potencial de crecimiento. Cuando solo se ve afectada una única placa de crecimiento, los huesos circundantes continúan creciendo y la disparidad de crecimiento entre los huesos asociados puede provocar una deformidad lenta de la extremidad (curva, ángulo o torsión).
- Los métodos de obtención de imágenes modernos (radiografías y tomografías computarizadas) y la planificación, incluidos modelos impresos en 3D y guías de corte específicas para cada paciente, permiten que su cirujano veterinario certificado por el Colegio Estadounidense de Cirujanos Veterinarios (ACVS, por sus siglas en inglés) enderece la extremidad con precisión (Figuras 3–4).
Las decisiones sobre el tratamiento son individualizadas y deben ser tomadas por usted y su cirujano certificado por el ACVS en función de las necesidades y los objetivos de su mascota.
¿Qué es la DAE y por qué ocurre?
En los perros, el radio y el cúbito crecen uno junto al otro. Si una placa de crecimiento se lesiona o se cierra demasiado pronto, el otro hueso seguirá creciendo, pero debido a la detención del crecimiento de uno de los huesos, se generarán fuerzas que pueden provocar que la extremidad se doble, se incline o gire. Con el tiempo, esto puede forzar las articulaciones cercanas (codo, muñeca/carpo, hombro) y contribuir a molestias o artritis si no se atiende.
- Una extremidad anterior visiblemente “torcida” o “con forma de C”
- La pata o los dedos apuntan hacia afuera o hacia dentro
- Cojera después del juego, rigidez o reticencia a saltar o correr
- Desgaste irregular de las uñas, rozaduras en las patas o marcha anormal
- En casos graves, dificultad para soportar peso o signos de dolor persistente
Estos cambios suelen aparecer en perros en crecimiento (generalmente entre 5 y 12 meses), especialmente en razas pequeñas y medianas, pero cualquier perro puede verse afectado. La evaluación temprana ayuda a simplificar la corrección y mejorar los resultados.
- Examen físico: Su cirujano veterinario certificado por el ACVS evaluará la alineación de las extremidades, el movimiento articular, la marcha, y revisará el codo, la muñeca (carpo) y el hombro en busca de dolor.

Rayos x (radiografías): Generalmente, se realizan dos vistas estándar, aunque se pueden tomar más vistas por extremidad para medir dónde y cuánto está curvada o inclinada la extremidad (Figura 2).
Tomografía computarizada: Proporciona detalle en 3D, y es especialmente útil cuando la extremidad está tanto angulada como torcida. La tomografía computarizada mejora la precisión de la planificación quirúrgica (Figura 3). Las imágenes generadas por la tomografía computarizada también se pueden utilizar para crear modelos óseos 3D específicos de cada paciente y guías de corte que ayudan al cirujano a realizar una corrección precisa y pueden acortar el tiempo de la cirugía (Figura 4).


Las opciones de tratamiento dependerán de la comodidad y la gravedad clínica de la mascota. Las mascotas con deformidad mínima y que no se ven afectadas por este cambio anatómico pueden ser monitorizadas, especialmente si su mascota aún está en crecimiento. Su veterinario puede recomendar ajustes en la actividad y control del peso, para reducir la tensión articular y ayudar a disminuir las molestias asociadas a la artritis.
Cuando la deformidad causa dolor, cojera o una desalineación significativa, es posible que el veterinario recomiende una cirugía llamada osteotomía correctiva (uno o más cortes planificados) u ostectomía correctiva (extirpación de una pequeña sección de hueso en una ubicación precisa). El objetivo es volver a alinear el hueso en una posición más recta y funcional y estabilizarlo, la mayoría de las veces con una placa y tornillos diseñados para animales pequeños (Figuras 4–6).
- Lo que se puede corregir: angulación lateral (varo/valgo), curva hacia adelante/atrás (procurvatum/recurvatum) y rotación (torsión).
- Cómo se estabiliza el hueso: normalmente con una placa y tornillos para animales pequeños. En algunos casos, también se interviene en el cúbito para aliviar la tensión y reducir la probabilidad de que la deformidad vuelva a aparecer.
- Por qué ayuda la tecnología: las placas modernas de bloqueo y la planificación digital 3D con guías específicas para el paciente mejoran la precisión y la eficiencia.
- Nota importante: Existen muchas técnicas aceptables. La mejor opción será la personalización que haga su cirujano veterinario certificado por el ACVS en función de la edad, gravedad y tipo de deformidad de su mascota, su comodidad y sus objetivos.
Su perro pequeño mestizo de 9 meses tiene una pata delantera desviada lateralmente «en forma de C» con la pata girada hacia fuera (Figura 1).
- Radiografías para analizar y medir la deformidad (Figura 2)
- Tomografía computarizada para evaluación 3D detallada (Figura 3)
- Planificación e impresión 3D de guías de corte específicas para el paciente (Figura 4)
- Osteotomía correctiva con fijación de placas para convertir una extremidad «en forma de C» en una alineación más recta y «en forma de I» (Figuras 5–6)


- Control del dolor: Su mascota recibirá alivio integral del dolor durante y después de la cirugía. Regresará a casa con medicación e instrucciones claras.
- Actividad: Al principio descanso estricto, seguido de un regreso gradual y supervisado a la actividad durante entre 8 y 12 semanas.
- Reevaluaciones: Las visitas programadas y las radiografías confirman la consolidación del hueso y la posición del implante.
- Rehabilitación: Ejercicios suaves y guiados para ayudar a restaurar la fuerza, la comodidad y la marcha normal.
- Panorama: La mayoría de las mascotas muestran una mayor comodidad y un buen uso de las extremidades en cuestión de semanas. Corregir la alineación reduce el estrés en las articulaciones cercanas y puede reducir el riesgo de artritis a largo plazo.
- Riesgos: Las infecciones, los problemas con el implante, la rigidez o la falta de corrección total o la sobrecorrección son poco comunes pero posibles. Una planificación cuidadosa, una técnica precisa y seguir las instrucciones de cuidado posterior ayudan a reducir estos riesgos.











