Secuestro óseo en animales grandes

Resumen

Un secuestro óseo es un fragmento de hueso necrótico (muerto) que se encuentra separado del tejido óseo sano. La formación de un secuestro generalmente es el resultado de una infección local, de la exposición del hueso (pérdida de la cobertura del periostio) o de un traumatismo extenso (pérdida del suministro sanguíneo al segmento óseo). A medida que las capas superficiales de un segmento óseo se necrotizan, este segmento queda progresivamente aislado o “secuestrado” del hueso sano intacto. Se forma un hueso reactivo alrededor del secuestro necrótico y se desarrolla un conducto de drenaje que comunica con la piel. 

El secuestro óseo actúa como un cuerpo extraño y alberga bacterias, lo que provoca inflamación e infección crónicas. Esto retrasa la cicatrización de la herida y puede causar un exceso de tejido de granulación (tejido de granulación exuberante) y, comúnmente, una herida crónica que no cicatriza y presenta secreción. 

Los secuestros óseos son más frecuentes en las porciones distales de las extremidades de caballos y animales de granja debido a la escasa cobertura de tejido blando, lo que hace que esta región sea susceptible a daños en el suministro sanguíneo del hueso por traumatismos.  

Manifestaciones Clínicas
  • Herida que no cicatriza / trayecto de drenaje crónico con secreción: comúnmente drena de forma constante, aunque pueden observarse periodos transitorios de cicatrización seguidos de episodios repetidos de drenaje (Figura 1). 
  • Inflamación de tejidos blandos. 
  • El grado de molestia puede variar desde la cojera evidente hasta el dolor a la palpación del sitio. 
  • La infección se localiza en el secuestro y no produce enfermedad sistémica ni se refleja en los análisis de sangre. 
Figura 1: Herida que no cicatriza en la extremidad posterior izquierda de un caballo debido a un secuestro óseo.

 

Diagnóstico
Figura 2: Secuestro óseo de gran tamaño en el hueso cañón de un caballo.

El secuestro óseo puede sospecharse fuertemente en presencia de una herida crónica no cicatrizante con drenaje; sin embargo, el diagnóstico definitivo se establece mediante radiografías (rayos X; Figura 2). Las radiografías no mostrarán signos de secuestro óseo en el momento de la lesión, y generalmente se requieren entre 10 y 14 días para que el secuestro aparezca como un segmento óseo rodeado por lisis del hueso original. Por lo tanto, es posible que se deban repetir las radiografías entre 2 y 3 semanas después del traumatismo para confirmar el diagnóstico de secuestro óseo.

La ecografía también puede utilizarse para evaluar los tejidos blandos circundantes y localizar el secuestro óseo con fines de planificación quirúrgica.

Tratamentio

Los antibióticos pueden disminuir temporalmente la inflamación y la secreción, pero por sí solos no resuelven un secuestro óseo, ya que los medicamentos no llegan a las bacterias alojadas en el secuestro. En algunos casos, cuando el secuestro es muy pequeño, con mínima reacción tisular y escaso dolor, puede reabsorberse por sí solo con el tiempo, cuidados de soporte y antibióticos adecuados. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos se requiere tratamiento quirúrgico, lo que permite una resolución más rápida.  

La extracción quirúrgica del secuestro óseo se denomina secuestrectomía. La eliminación precisa y el desbridamiento del hueso necrótico pueden erradicar rápidamente la infección. La cirugía puede realizarse bajo sedación en estación con anestesia locorregional o bajo anestesia general, según la localización y el tamaño del secuestro, así como el temperamento del paciente. En algunos casos con secuestros pequeños y mínima infección, es posible el cierre de la herida; sin embargo, en muchos casos se deja una parte o la totalidad de la herida abierta para permitir el drenaje y la cicatrización por segunda intención. La consulta con un cirujano certificado por el ACVS determinará la mejor opción para cada caso.

Cuidado Posteriores y Evolución

Después de la extracción quirúrgica de un secuestro óseo, su animal puede recibir un tratamiento breve con analgésicos (antiinflamatorios no esteroideos) y/o antibióticos. Es probable que el animal deba usar un vendaje durante la fase inicial de cicatrización para proteger la herida hasta que el hueso esté cubierto y la cicatrización haya avanzado. 

Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden incluir apertura/dehiscencia de la herida cerrada, infección del sitio quirúrgico y, en raras ocasiones, fractura ósea en casos de secuestros muy grandes.  

El pronóstico es bueno y los pacientes generalmente cicatrizan sin complicaciones una vez que el secuestro ha sido eliminado. Se espera que el animal retorne a su nivel normal de producción o de rendimiento.  

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