Fracturas de la Fisis de la Cabeza Femoral

Associated Terms:
Fracturas de la fisis de la cabeza femoral, FCPF

Resumen

Al nacer, los cachorros o gatitos tienen abiertas varias placas de crecimiento, o fisis, dentro de sus huesos. Dichas placas permiten que los huesos aumenten su longitud y desarrollen su forma apropiada, incluidas varias prominencias donde se insertan los ligamentos y tendones. Los tiempos en los que estas placas de crecimiento deberían cerrarse varían dependiendo de la placa de crecimiento individual y el tamaño del paciente en cuestión. Sin embargo, existen tiempos bastante bien definidos en los que estas deberían cerrarse. Sin embargo, hasta que ocurre este cierre, las placas de crecimiento siguen siendo un punto débil dentro del hueso, más propensas a fracturarse que el resto.  

Figura 1: Dos ejemplos de una fractura de la fisis de la cabeza femoral (FCPF) en diferentes gatos. La imagen de la izquierda muestra una fractura desplazada señalada por la flecha verde, lo cual contrasta directamente con la cabeza femoral normal y su asociación con el cuello del fémur en el otro lado. La imagen de la derecha también muestra una FCPF; sin embargo, aunque no está desplazada, se puede considerar fracturada debido a la línea lúcida (negra) más gruesa señalada por la flecha verde, especialmente cuando se compara con el otro lado.

Las fracturas de la fisis de la cabeza femoral (FCPF, por sus siglas en inglés) son fracturas que ocurren a través de la placa de crecimiento localizada en la cabeza del fémur (Figura 1): la “bola” de la enartrosis de la cadera. Aunque tanto los perros como los gatos pueden sufrir fracturas en esta zona, es más común en la población felina. Mientras que la mayoría de las fracturas van acompañadas de antecedentes de algún tipo de evento traumático, los gatos, y una pequeña población de perros, pueden sufrir esta fractura en particular sin estos antecedentes, una afección que se conoce como epifisiólisis de la cabeza femoral (SCFE, por sus siglas en inglés). Se cree que estas fracturas ocurren de manera secundaria al desarrollo anormal de la placa de crecimiento.  

En los casos en que se sufre una FCPF de forma secundaria a un traumatismo, no existe una predisposición reportada. Sin embargo, con la SCFE, el género, la edad y la raza juegan un papel, siendo los machos, los gatos de más de 1 año de edad, las razas Maine Coon, británico de pelo corto, bengalí y siamés las que presentan un mayor riesgo de desarrollar esta lesión sin un evento traumático.  

Manifestaciones Clínicas

Su gato o perro puede presentar una cojera de inicio repentino en una extremidad posterior, generalmente sin apoyo de peso, especialmente en casos donde se ha presenciado o sospechado un evento traumático. La mayoría de los casos de SCFE también se presentan de esta manera. Sin embargo, también es posible que su gato muestre una cojera crónica con apoyo de peso en una extremidad posterior, o simplemente puede parecer menos activo o dispuesto a saltar.  

Recuerde que los gatos suelen ser buenos ocultando enfermedades, y esto incluye la enfermedad ortopédica, por lo que la cojera verdadera que observamos a menudo en los perros puede no ser tan obvia en los gatos. Los signos más sutiles de cojera en las extremidades posteriores o dolor ortopédico en los gatos incluyen: disminución de la actividad, cambios en el comportamiento de aseo (falta o exceso de aseo), incapacidad o vacilación para saltar, no poder saltar tan alto como antes, vacilación o incapacidad para subir escaleras, dificultad para levantarse desde una posición sentada o acostada, disminución del impulso de juego, manifestar una respuesta de dolor cuando le tocan alrededor de la parte posterior y evitar interacciones con usted, otras personas u otras mascotas. Se recomienda que un veterinario de atención primaria o de urgencias evalúe a su gato si usted nota evidencia de cojera o una alteración en los niveles de actividad.

Diagnóstico

Al llevar a su mascota para una cita inicial en caso de cojera o dolor, su veterinario de atención primaria o de urgencias probablemente recomendará comenzar con radiografías (coloquialmente llamadas rayos x). Afortunadamente, las FCPF generalmente pueden diagnosticarse utilizando esta técnica de forma aislada, pero ocasionalmente, en casos sutiles, se pueden solicitar más imágenes mediante una tomografía computarizada (TC).  

Las lesiones múltiples asociadas con la SCFE son poco frecuentes, y, por lo tanto, si no hay antecedentes de traumatismo, es probable que no sean necesarias imágenes adicionales. Sin embargo, en casos de FCPF donde se observó o sospechó un traumatismo, pueden estar indicadas más pruebas para buscar cualquier otra lesión que haya sufrido su mascota. Una mascota que recibe un golpe por un automóvil, por ejemplo, puede haber sufrido fracturas adicionales o lesiones en tejidos blandos (es decir, contusión pulmonar, laceración de órganos, etc.) que pueden diagnosticarse a través de radiografías adicionales o modalidades de obtención de imágenes más avanzadas. Su veterinario probablemente recomiende realizar análisis de sangre para evaluar la salud general de su mascota en casos de traumatismo, antes de la administración de medicamentos y en mascotas que se sometan a anestesia para una reparación quirúrgica.  

Tratamentio

Reparación de fracturas con clavos o tornillos:

Figura 2. Ejemplo de una fractura de la fisis de la cabeza femoral reducida y estabilizada mediante clavos. 

La reparación primaria de la fractura, donde la fractura se vuelve a unir quirúrgicamente y se asegura en su lugar utilizando implantes ortopédicos (ya sea mediante clavos o tornillos), puede ser realizada en la mayoría de los casos por un cirujano veterinario certificado por el ACVS (Figura 2)   

En algunos casos de SCFE, debido a la cronicidad de la fractura y/o la presencia de hueso no saludable alrededor del sitio de la fractura, la reparación primaria de estas fracturas puede no ser posible, recomendable, o puede estar asociada con un mayor riesgo de complicaciones.  

Procedimientos de rescate: 
Los procedimientos de rescate son opciones quirúrgicas de elección cuando no pueden considerarse las otras alternativas en casos determinados. Esto podría ser secundario a factores externos, como las finanzas, o factores internos, como la mala calidad ósea o un mayor riesgo percibido de complicaciones en una mascota que tiene otras afecciones concurrentes, por ejemplo, displasia de cadera.

Ostectomía de cabeza y cuello del fémur (FHO, por sus siglas en inglés):

Un procedimiento de FHO implica la escisión quirúrgica de la cabeza y el cuello del fémur (la parte superior del hueso del muslo que lo conecta con la articulación de la cadera) (Figura 3). De este modo, se elimina el sitio de la fractura y se evita el contacto hueso contra hueso entre la superficie de corte restante del hueso del muslo y la pelvis. Debido a que ya no está presente una parte de la articulación de la cadera, se crea una falsa articulación donde los músculos circundantes y otros tejidos blandos mantienen el sitio unido y permiten el movimiento. Sin embargo, como ya no existe una articulación verdadera, no existirá una amplitud de movimiento normal en comparación con una cadera no afectada, y la extremidad operada será más corta que la extremidad del otro lado. Se recomienda la rehabilitación física con un especialista veterinario después de un procedimiento de FHO, para conservar la mayor amplitud de movimiento posible después de la operación.

Artroplastia total de cadera (THR, por sus siglas en inglés):

Los procedimientos de THR en perros y gatos son similares a los que se realizan en humanos. El procedimiento consiste en reemplazar la cabeza y el cuello del fémur con implantes metálicos, mientras se reemplaza el acetábulo (la «cavidad» de la enartrosis) con una copa de metal que contiene un revestimiento interior de plástico (Figura 4). Como la colocación de estos implantes permite mantener la estructura de la articulación de la cadera, la cadera funcionará como una articulación normal y se debería conservar una amplitud de movimiento normal, además de una longitud normal de la extremidad.

Después de la operación, será necesario realizar una reevaluación con radiografías con un cirujano veterinario, en varios momentos a lo largo de la vida de su mascota. Esto se realiza para asegurarse de que los implantes sigan funcionando adecuadamente y para ayudar a mitigar los riesgos potenciales identificando problemas y, cuando sea necesario, realizar una intervención temprana que permitiría evitar complicaciones catastróficas.

Figura 3. Fractura de la fisis de la cabeza femoral izquierda en un gato (imagen de la izquierda). Nótese la diferencia en la cantidad de hueso presente en la parte superior del fémur, cerca de la cabeza femoral, en comparación con las fracturas de la Figura 1. Debido a la falta de hueso de buena calidad, se realizó un procedimiento de rescate consistente en una ostectomía de la cabeza y el cuello del fémur (imagen de la derecha) en este gato, debido al aumento de los riesgos asociados con la reparación primaria de esta fractura. . 
Figura 4. Imagen postoperatoria de un gato que recibió una artroplastia total de cadera.

Tratamientos no quirúrgicos:

Aunque no es la opción recomendada para las FCPF, debido a las altas tasas de dolor persistente, problemas de movilidad, cojera crónica y el desarrollo de una artrosis progresiva, el tratamiento no quirúrgico puede considerarse como un último recurso en casos seleccionados. Se recomendaría un tratamiento con medicamentos para el dolor, sedantes y reposo estricto en jaula durante varias semanas, con evaluaciones de control para valorar la consolidación a nivel del sitio de la fractura. Es poco probable que la fractura se alinee perfectamente en su posición original con este tratamiento y, desafortunadamente, en muchos casos, la consolidación de la fractura no llega a producirse. Debido a esto, el dolor persistente y las complicaciones suceden con mayor frecuencia si se opta por el tratamiento no quirúrgico de esta afección.

Cuidado Posteriores y Evolución

Los cuidados posteriores a la operación y los resultados dependen de la opción de tratamiento elegida. Es importante tener en cuenta que debe tener conversaciones profundas con su cirujano veterinario con relación a las opciones de tratamiento recomendadas y potenciales disponibles para su mascota, ya que las descripciones que aquí detallamos son generales y no ofrecen información específica para la situación particular de su gato o perro.  

 

Con la reparación primaria de la fractura de su mascota, recomendará descanso en una jaula durante aproximadamente 6 a 8 semanas, hasta que se haya consolidado la fractura. Será necesario realizar controles con un cirujano veterinario para buscar evidencia radiográfica de consolidación antes de permitir el regreso a la actividad normal. Es posible que los implantes fallen, por lo que el cumplimiento estricto de las instrucciones postoperatorias es de suma importancia para evitar tales complicaciones. Si no existieran complicaciones, esta opción de tratamiento se asocia con resultados clínicos de buenos a excelentes, ya que se mantiene la función de la articulación de la cadera.  

 

En la mayoría de los casos, el procedimiento de FHO tiene un buen pronóstico. Sin embargo, esto es algo variable y depende de la rehabilitación física para lograr resultados óptimos. Debe recordarse que esta «falsa articulación» ya no tiene las mismas características que una articulación de cadera normal y, por lo tanto, su mascota tendrá una amplitud de movimiento reducido en esa cadera. Además, una cojera de leve a moderada puede asociarse con esta anatomía anormal y no es inusual que se desarrolle una reducción de la musculatura en la extremidad operada. Tras este procedimiento, si bien no se permitiría una actividad sin restricciones, después de las primeras dos semanas, a las mascotas sometidas a una FHO se les suele permitir más actividad durante su periodo de recuperación en comparación con otras opciones de tratamiento, siempre que esta sea su única lesión. Como con esta técnica no se utilizan ni se dejan implantes en el cuerpo, no es posible un «fracaso» real. Sin embargo, el resultado puede igualmente ser variable según la amplitud de movimiento, la musculatura y la longitud de la extremidad logradas tras el procedimiento.  

 

Las mascotas sometidas a una THR tienen un pronóstico excelente tanto en relación con la comodidad como con la movilidad. Como la articulación es reemplazada, se puede mantener una amplitud de movimiento normal de la cadera, la longitud de la extremidad y la musculatura. Se requiere un cuidado postoperatorio intenso: generalmente, entre 8 y 12 semanas de reposo estricto evitando suelos resbaladizos y potencialmente apoyo al caminar (como el uso de arneses) durante las primeras semanas. Los implantes utilizados para reemplazar la articulación, de modo similar a una reparación quirúrgica de la fractura, también tienen el potencial de complicaciones, tales como la luxación de la nueva articulación de la cadera, fractura del hueso que rodea el implante, e infección asociada al implante. Por lo tanto, como se mencionó anteriormente, se justifica el cumplimiento estricto de las recomendaciones postoperatorias para mitigar estos riesgos.  

 

Debido a que se sospecha que la SCFE en gatos es secundaria a un desarrollo anormal de la placa de crecimiento de la cabeza del fémur, también es posible que su gato sufra otra fractura en la otra extremidad posterior. Esto justifica un monitoreo continuo de cualquier episodio de cojera o cambios en la actividad, especialmente en gatos que tienen un mayor riesgo de sufrir estas fracturas. 

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