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Mascotas: Temas de Salud

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Fisura del Paladar

Términos Asociados:

Fístula Buconasal, Fisura Primaria, Labio Hendido, Labio Leporino, Fisura Secundaria, Fístula Buconasal Congénita

Resumen: 

La fisura del paladar es una abertura entre la boca y la nariz que se produce cuando los tejidos que separan estas dos cavidades no crecen adecuadamente hasta juntarse. Este defecto de nacimiento puede aparecer en el labio (fisura del paladar primaria, labio leporino o labio hendido) o a lo largo del techo de la boca (fisura del paladar secundaria). En el interior de la boca, la fisura o abertura puede extenderse por la porción ósea (paladar duro), por la parte flexible que se usa para tragar (velo del paladar) o por ambas.

Los perros y los gatos de raza pura tienen una incidencia más alta de fisura del paladar y las razas braquicéfalas, con sus caras achatadas, son las más afectadas (figura 1). Las fisuras del paladar se presentan con mayor frecuencia en las razas de Boston terrier, pequinés, bulldog, schnauzer miniatura, beagle, cocker espániel, perros salchicha y gatos siameses. Aunque se considera que la genética es la principal causa del problema, las deficiencias nutricionales, los virus y las sustancias tóxicas que afectan a la madre durante el embarazo también pueden aumentar el riesgo de fisura del paladar.

Manifestaciones Clínicas: 

Las fisuras del paladar primarias resultan obvias (figura 2).

  • Es posible que se vean los dientes y las encías del maxilar.
  • Una narina con configuración incorrecta.

Los animales con fisuras del paladar secundarias (figura 3) en la boca pueden:

  • estornudar y resoplar porque se les meten alimentos y saliva en la nariz.
  • tener goteo nasal después de comer, o antes o después de mamar. Si se infecta, el goteo se volverá continuo.
  • toser y tener náuseas al beber agua.
  • no crecer bien debido a los problemas para comer.
  • tener problemas para respirar y hacer ejercicio por la presencia de líquido o infección en la nariz.
Diagnóstico: 
  • Examen bucal: las fisuras del labio y del paladar duro son fáciles de ver. Sin embargo, la mayoría de los animales son anestesiados para examinarles el velo del paladar, porque está muy atrás en la boca.
  • Radiografías de tórax para ver si hay signos de neumonía.
Tratamentio: 

Las fisuras primarias pequeñas del labio y la narina no suelen causar problemas clínicos, pero son antiestéticas y la mayoría de los dueños de animales prefieren corregirlas (figuras 4, 5 y 6).

Las fisuras del paladar secundarias requieren tratamiento quirúrgico para evitar infecciones nasales y pulmonares a largo plazo y para ayudar a que el animal reciba la nutrición adecuada (figuras 7 y 8).

La cirugía es difícil en animales muy jóvenes y, al crecer, las fisuras del paladar duro pueden reducirse, así que suele darse de comer a las crías de perros y gatos con sondas de alimentación hasta que llegan a los 3-4 meses de edad. Sus propietarios pueden aprender a introducir una sonda de alimentación en cada comida o el veterinario de atención primaria puede colocar una sonda en el lateral del cuello para darles alimentos licuados con facilidad.

Cuidado Posteriores y Evolución: 

Como la cirugía se hace a animales jóvenes, con peso bajo y con problemas respiratorios, la recuperación tras la anestesia y la intervención puede suponer un riesgo. A muchos animales se les hincha el velo del paladar tras la intervención, lo que puede causar problemas respiratorios o ronquidos, que suelen desaparecer.

Las restricciones tras la intervención quirúrgica suelen ser las siguientes:

  • Dar antibióticos a animales con neumonía o infecciones nasales.
  • Poner collares isabelinos durante 1-2 semanas para impedir que los animales se froten la cara.
  • Dar alimentos suaves, licuados, en la boca o a través de una sonda de alimentación durante las 2-4 semanas posteriores a la cirugía.
  • No darles alimentos duros ni juguetes durante al menos un mes.

Las complicaciones posoperatorias pueden incluir:

  • Separación parcial en el lugar de la cirugía (llamada dehiscencia) o abertura por la tensión o porque la cría de perro/gato se mordisquea o se toca la cara
  • Secreción nasal o estornudos
  • Tos y náuseas continuas como consecuencia de un velo del paladar corto

El pronóstico de los animales con fisuras pequeñas es excelente. Cuando está afectada más de la mitad del paladar duro, la cirugía es mucho más difícil y se prevén más complicaciones. Los defectos muy grandes se cierran con dispositivos dentales especiales y técnicas tisulares.

No se debe obtener cría de animales nacidos con fisuras del paladar y tampoco debe obtenerse cría de sus padres si son de una de las razas con predisposición.

La reparación de fisuras del paladar secundarias puede referirse a un cirujano veterinario certificado por el Colegio Estadounidense de Cirujanos Veterinarios (ACVS, por sus siglas en inglés). Las tasas de éxito más altas se obtienen cuando el procedimiento lo realiza desde un principio un cirujano veterinario con experiencia.

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Also known as: 
Fisura del Paladar
Fístula Buconasal
Fisura Primaria
Labio Hendido
Labio Leporino
Fisura Secundaria
Fístula Buconasal Congénita