Las fracturas de la placa de crecimiento tibial son lesiones que ocurren en los huesos en desarrollo de perros jóvenes. La tibia, o hueso de la espinilla, presenta áreas cercanas a sus extremos, llamadas placas de crecimiento, que permiten que el hueso se alargue a medida que el cachorro crece. Estas áreas de hueso blando en desarrollo se cierran al madurar. Sin embargo, son más blandas y más vulnerables a lesiones que el hueso maduro. La mayoría de las fracturas de la placa de crecimiento tibial están asociadas con traumatismos mínimos, como una caída, una pata que ha quedado atrapada o simplemente juegos bruscos con otro perro.
Los tipos más comunes de fracturas cerca de la placa de crecimiento de la tibia en perros jóvenes incluyen:

- Fracturas por avulsión de la tuberosidad tibial, donde un pequeño fragmento de hueso (la tuberosidad tibial) se desprende (Figura 1B)
- Fracturas fisarias proximales de la tibia, que afectan la placa de crecimiento principal de la tibia (Figura 1C)
- Fracturas metafisarias proximales de la tibia, que involucran una porción más grande del hueso por debajo de la placa de crecimiento (Figura 1D)
Estas lesiones son más comunes en cachorros de 4 a 8 meses de edad, especialmente en razas medianas a grandes con altos niveles de actividad.
Usted puede notar:
- Cojera o renguera repentina de una pata trasera
- Hinchazón cerca de la rodilla
- Dolor o incapacidad para extender la extremidad
Para diagnosticar estas fracturas, su veterinario:
- Realizará un examen físico
- Tomará radiografías para evaluar la ubicación y la gravedad de la fractura En algunos casos, también se toman radiografías de la extremidad opuesta para comparar la apariencia normal de la placa de crecimiento
Manejo inicial
Después de la lesión y antes de acudir a una clínica veterinaria, debe confinar a su perro en un espacio muy pequeño, idealmente en una caja o en una jaula. El movimiento debe limitarse únicamente a lo necesario, como salir a hacer sus necesidades. Busque atención veterinaria lo antes posible.
Reparación de la fractura
Para tratar las fracturas de la placa de crecimiento tibial, generalmente es necesaria la cirugía, especialmente cuando el fragmento está completamente desprendido o hay un desplazamiento significativo. La reparación de la fractura implica la reducción (colocar el fragmento fracturado en su posición) y la estabilización mediante implantes. Los implantes comúnmente utilizados incluyen clavos ortopédicos (Figura 2A), alambres (Figure 2B) y, en algunos casos, placas óseas con tornillos (Figure 2C) o fijadores externos (Figure 2D).
En casos en que el desplazamiento es mínimo y en perros de razas pequeñas, puede considerarse el uso de yeso o de férula.

Se requiere una restricción estricta de la actividad durante el período de cicatrización. El confinamiento generalmente consiste en mantener a su perro en una jaula o en una pequeña área de la casa. Utilice alfombras o tapetes de yoga para cubrir los pisos resbaladizos. No permita que salte desde o hacia el sofá o la cama. Tampoco le debe permitir correr, saltar ni jugar con otros perros. La única actividad permitida debe ser salir a hacer sus necesidades, siempre con una correa corta. La mayoría de los perros comienzan a usar la extremidad lesionada entre 1 y 2 semanas después de la cirugía. Sin embargo, esto NO significa que la fractura haya terminado de sanar. Con la fractura estabilizada mediante implantes, su perro querrá usar la extremidad, pero puede sobreutilizarla durante este período de recuperación si no se restringe adecuadamente. La restricción debe mantenerse hasta que la cicatrización ósea se confirme mediante radiografías. Mucha actividad muy pronto puede provocar la ruptura o el desplazamiento de los implantes, lo que podría requerir una segunda cirugía.
Generalmente se realizan radiografías de control entre 4 y 6 semanas después de la cirugía para confirmar la cicatrización ósea y la posición de los implantes. En algunos perros, los implantes pueden retirarse una vez que el hueso ha sanado. Después del examen de seguimiento, su cirujano veterinario podrá determinar si su perro está listo para retomar su actividad normal.
El pronóstico es generalmente bueno con la reducción y la reparación quirúrgica. Con tratamiento temprano y una adecuada cicatrización, la mayoría de los cachorros regresan a una función y actividad normales.











