La gastropexia es un procedimiento mediante el cual se fija el estómago a la pared corporal para prevenir una afección potencialmente mortal llamada dilatación vólvulo gástrico (DVG). Esta afección puede ocurrir en 1 de cada 5 perros en riesgo que no se someten a una gastropexia profiláctica.
Su veterinario de atención primaria puede recomendar una gastropexia profiláctica si usted tiene un perro de raza grande o gigante, como un Gran Danés, Rottweiler o Caniche estándar. También puede recomendar una gastropexia si su perro es ansioso, tiene el tórax profundo o tiene un familiar cercano que haya sufrido DVG.
Su veterinario y/o un cirujano veterinario certificado por el ACVS pueden recomendar pruebas adicionales antes de una gastropexia profiláctica. Estas dependerán de la edad de su mascota y de su estado general de salud. Esto puede incluir un análisis de sangre, como un hemograma completo o pruebas bioquímicas para evaluar la salud general de su mascota, así como la función del hígado y los riñones. En algunos animales de mayor edad, su veterinario puede recomendar un análisis de orina o radiografías torácicas (rayos X del pecho).
Este procedimiento puede realizarse mediante una cirugía abierta. Durante la cirugía abierta, se realiza una incisión más grande en la línea media del abdomen, generalmente de 8 a 12 pulgadas de longitud, aunque el tamaño definitivo depende de su mascota. El estómago se fija a la pared corporal con suturas para formar una unión permanente.
La gastropexia profiláctica también puede realizarse por vía laparoscópica o mínimamente invasiva. Esto supone 2–3 pequeñas incisiones (de menos de 1.5 pulgadas) en el abdomen para introducir los instrumentos laparoscópicos. En ocasiones, puede realizarse una incisión adicional ligeramente más grande detrás de la última costilla en el lado derecho. Para este procedimiento, se distiende el abdomen con gas de dióxido de carbono y se introduce una cámara para visualizar las estructuras dentro del abdomen, como el estómago. La cirugía laparoscópica produce menos dolor y una recuperación más rápida para su mascota en comparación con la cirugía abierta.
Después de la cirugía, su mascota debe permanecer con restricción de ejercicio y dentro del hogar durante 10 a 14 días. No se le debe permitir correr, saltar, nadar ni jugar durante este período. También debe utilizar un collar isabelino (cono) durante este tiempo para evitar que lama o muerda la incisión, lo que podría causar infección o la apertura de la herida quirúrgica.
Pueden presentarse complicaciones leves tras la cirugía, como hematomas o hinchazón en la incisión e infección.
El pronóstico después de la cirugía es excelente.











